febrero 07, 2010

Entrevista al Dr. Jorge Pérez-Calvo

El doctor Jorge Pérez-Calvo Soler es médico, especializado en un amplio abanico de propuestas no alopáticas que van desde la medicina tradicional china a la medicina psicosomática, pasando por la dietoterapia, la terapia neural o la medicina neurofocal, entre muchas otras. En su último libro ¡Revitalízate! Las mejores recetas de la cocina energética (RBA Integral) explica con detalle cómo actúan los distintos alimentos al ser asimilados por el cuerpo, además de ofrecer exquisitas recetas para mejorar el estado energético disfrutando al mismo tiempo.

Extracto

P: ¿Puede especificar cómo se pueden mejorar desórdenes físicos y emocionales con una alimentación adecuada?

R: Existen algunas relaciones entre los órganos y ciertas tendencias emocionales, por ejemplo, se sabe que potenciando la autoestima de una persona podemos mejorar el estado de su riñón, y viceversa. Que el mal estado del hígado se manifiesta en enfados e irritabilidad, mientras que un hígado sano favorece la paciencia, la perseverancia y la generosidad. Y así, todos los órganos de nuestro cuerpo mantienen una relación con nuestros estados de humor. Cuando el corazón está sano nos sentimos alegres, serenos, lúcidos y en paz; pero cuando no está energéticamente bien sufrimos ansiedad, angustia, nerviosismo, insomnio y agitación mental.

Por otra parte, a lo largo de mi experiencia clínica he podido detectar que el mal estado de las arterias coronarias (fruto del consumo exagerado de productos cárnicos) conlleva una tendencia a ser excesivamente territorial, con formas de autoritarismo, posesividad y celos desmedidos. El estómago y el intestino delgado, por su parte, están relacionados con la determinación, la capacidad de decisión, la empatía y el buen funcionamiento de las funciones intelectuales (o por el contrario, la confusión mental y la falta de ánimo). Una vez que sabemos esto, podemos recurrir a los alimentos más adecuados para cada función fisiológica, a fin de potenciar los estados de ánimo que deseamos. Por ejemplo, los pickles o verduras fermentadas con probióticos favorecen una flora intestinal fuerte y un intestino delgado sano (claridad mental, determinación y reflejos acertados). Si evitamos un exceso de grasas saturadas (de origen animal) contrarrestaremos nuestras tendencias agresivas, y si además tomamos manzanas, apio, puerros, alcachofas, espárragos, rábanos y otros vegetales amargos favoreceremos el buen funcionamiento del hígado, así como la paciencia, el buen humor y la empatía. Evitar el azúcar refinado (dulces y bollería) y comer verduras, cereales y legumbres bien cocinadas resulta una buena forma de activar la circulación de la energía y para tratar la depresión. Mientras que los cereales integrales, las legumbres y las algas marinas tonifican el riñón y paliarán en gran medida el miedo que nos somete a la ansiedad y el estrés.

P: ¿Los colores de los alimentos también nos pueden servir de referencia?

R: Efectivamente, los alimentos de color rojo van bien en general para el corazón y la sangre (serenidad, lucidez); los amarillos como los granos y cereales inciden en el páncreas y el intestino (concentración, orden y sentido práctico); los negros, como el agua, en el riñón; y los blancos, como el apio, el ajo o la cebolla bien cocinados, en el pulmón (fluidez e intuición).

Entrevista completa en:

http://www.revistanatural.com/articulo.asp?id=720


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